Actualidad¿Cómo afecta el cambio climático a los océanos?

La agresividad de las consecuencias del calentamiento global golpea también a los océanos, en donde el aumento de la temperatura podría acabar con la vida marina tal y como la conocemos hoy día. El origen del problema El problema del calentamiento global, causado por la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, está afectando también a los mares y océanos. Los cambios de temperatura provocan alteraciones en los sistemas meteorológicos, en ecosistemas, en...
The Eco Post The Eco Post2 años ago1109311 min
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La agresividad de las consecuencias del calentamiento global golpea también a los océanos, en donde el aumento de la temperatura podría acabar con la vida marina tal y como la conocemos hoy día.

El origen del problema

El problema del calentamiento global, causado por la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, está afectando también a los mares y océanos. Los cambios de temperatura provocan alteraciones en los sistemas meteorológicos, en ecosistemas, en comportamientos animales y en la desaparición de muchas especies.

El calentamiento de las aguas, junto con el de la temperatura terráquea, conlleva que se deshielen los polos y aumente el nivel del mar. Esto supone que muchas especies estén perdiendo sus hábitats y se vean abocadas a la extinción, como es el caso de los osos polares o las focas. Otra de las consecuencias es la alteración de los patrones generales de migración, que derivan a los polos a aquellas especies que requieren una temperatura más fría para su supervivencia. Sin embargo, los seres vivos acostumbrados a climas cálidos se mueren, porque no consiguen que sus mecanismos de adaptación se desarrollen a la misma velocidad a la que suben los grados. A su vez, el calentamiento de la superficie de mares y océanos también modifica el sistema meteorológico mundial, facilitando la formación de fuertes tormentas y grandes olas que provocan daños de incalculable valor.

La desaparición de las especies

Los pólipos, coloquialmente llamados corales, son especies animales que viven en simbiosis con algas. Su crecimiento en grupos da lugar a los arrecifes, en donde se desarrollan gran parte de los ecosistemas marinos.

Algunos de los arrecifes de coral existentes en la Tierra comenzaron a formarse hace más de 50 millones de años, por lo que esta especie ha sobrevivido a los numerosos cambios climáticos que ha experimentado el planeta. Sin embargo, ¿podrá sobrevivir a la especie humana?

Al convivir en simbiosis con las algas, cualquier problema que les afecte a estas, también provocará consecuencias negativas en los corales. Si las algas desaparecen, los pólipos dejarán de recibir la mayor parte de sus nutrientes y morirán también. Por estimar su importancia, casi el 25% de las criaturas marinas existentes viven en ecosistemas establecidos en arrecifes de coral.

Si mueren los corales, desaparece el hábitat del 25% de las criaturas del mar. Estas criaturas a su vez, son alimentos de otras mayores, por lo que, al desaparecer las primeras, se rompe la cadena alimenticia que nos incluye como depredadores.

Es evidente entonces, que la desaparición de los corales conllevaría la desaparición de otras muchas especies y supondría un cambio en el fondo marino tal y como lo conocemos hoy en día. Esta sería la peor de las consecuencias.

Según los científicos, se estima que para 2050 casi el 90% de los ecosistemas establecidos en arrecifes podrían estar extintos.

Los cambios meteorológicos

El calentamiento de los mares y océanos afecta directamente al deshielo de los polos. Esto supone que los niveles de agua salada aumenten sobremanera, provocando la inundación de zonas de tierra y la contaminación de acuíferos, pozos y ríos de agua dulce. Además, hay que tener en cuenta que, cuanto mayor sea la temperatura de la superficie del mar, con más facilidad se formarán tormentas y lluvias torrenciales. Estas precipitaciones se han visto profundamente agravadas los últimos años, destacando las terribles inundaciones, pérdidas materiales e incluso humanas.

Por si estas consecuencias meteorológicas no fueran suficientes, según un reciente estudio de la Universidad de Cantabria, los patrones de viento también están afectados por el calentamiento de los mares. La energía undimotriz, la contenida en las olas transmitida desde el viento, se potenciaría con las altas temperaturas del agua y provocaría un oleaje más potente y habitual en los océanos.

“Las olas son un nuevo indicador para el cambio climático global, como ya ocurría con el aumento del nivel del mar, la subida de las temperaturas o la concentración de CO2 y otros gases de efecto invernadero”, afirma Borja Reguero, uno de los investigadores que desarrollaron el estudio.

Otras consecuencias

Además de los cambios medioambientales, de las reestructuraciones de los ecosistemas y la desaparición de las especies; otra de las consecuencias es la proliferación de especies invasoras y enfermedades marinas. De la misma forma que algunos animales migran a áreas más frías, el calor atrae a especies o bacterias foráneas, como las medusas. Este hecho es una realidad en costas como la del Mar Mediterráneo, donde las plagas obligan a cerrar playas en época estival.

Hay que tener en cuenta que los cambios en la temperatura marítima, también determinarán un cambio en las corrientes oceánicas, alterando aún más si cabe, los procesos migratorios.

La realidad de la situación

Es innegable que las consecuencias del cambio climático están pasando factura. La temperatura media del planeta ha subido a lo largo del siglo pasado 0,6 °C, y aunque en los océanos es algo menor, 0,1 °C, se estima que para 2050 pueda llegar a 1,5 °C.

El océano actúa como filtro o colchón de los efectos del cambio climático, atrapando un 30% del dióxido de carbono y el 80% del calor generado por los gases de efecto invernadero. Esto produce alivio atmosférico, pero perjudica gravemente a los mares, que experimentan un aumento en la temperatura. El calentamiento afecta desde la superficie hasta una profundidad de unos 700 metros, donde habitan la mayor parte de flora y fauna marina.

Además, hay que reseñar la acidificación del agua marina debido a la absorción de dióxido de carbono ambiental. El PH de los océanos está cambiando, a ritmos frenéticos e incontrolables.

Estableciendo una conciencia social, haciendo partícipes a todos del problema al que también se enfrentan nuestros océanos, debería valernos para llevar a cabo todos los cambios que se nos solicitan por parte de los expertos. Aunque no podamos revertir las consecuencias, sí se pueden aminorar y hay que adelantarse al momento en que se produzca el punto de no retorno.

 

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