ActualidadFoodieLifestyleVida saludable¿Cumplen las expectativas los comedores escolares?

Una de las preocupaciones máximas de cualquier padre a la hora de dejar a su hijo en el comedor del colegio es qué platos se servirán, cuál será la calidad de los alimentos y cuánta la cantidad de los mismos. Además, se plantea cómo será la atención a los pequeños y cuáles las técnicas de alimentación empleadas por quienes los atienden. Por lo general, los baremos alimenticios están establecidos por las autoridades competentes y la...
The Eco Post The Eco Post2 años ago58410 min
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Una de las preocupaciones máximas de cualquier padre a la hora de dejar a su hijo en el comedor del colegio es qué platos se servirán, cuál será la calidad de los alimentos y cuánta la cantidad de los mismos. Además, se plantea cómo será la atención a los pequeños y cuáles las técnicas de alimentación empleadas por quienes los atienden.

Por lo general, los baremos alimenticios están establecidos por las autoridades competentes y la elección de catering o cocina propia depende tanto de la decisión del centro, como de la asociación de padres y madres. ¿Por qué entonces, se sigue desconfiando del tipo de alimentación que se sirve en los colegios y guarderías?

¿Por qué entonces, se sigue desconfiando del tipo de alimentación que se sirve en los colegios y guarderías?

Puntualmente surgen noticias que nos hacen volver la vista a las mesas de los comedores. Recientemente, el descubrimiento de una empresa de catering escolar que servía más comida a niños que a niñas ha avivado el debate sobre la calidad alimenticia en las escuelas públicas.

¿Es justo que haya un menú de diferentes cantidades en función del sexo? Las plataformas de padres y madres andaluces no lo consideran adecuado y se han movilizado para exigir a la Junta de Andalucía establecer otro tipo de sistema de gestión, enfocándolo a las edades de los niños y a la elaboración de comidas más saludables y apetecibles.

Otro de los escándalos hacía alusión a la procedencia de los alimentos a consumir por colegios públicos asturianos. Una petición en change.org efectuada un grupo de padres afectados, desvelaba que la comida de varios centros de Oviedo era transportada desde Mataró, donde se producía, recorriendo casi 1.000 kilómetros antes de ser consumida por los estudiantes. La protesta hacía hincapié no solo en el tiempo que los alimentos llevaban cocinados antes de la ingesta, sino en la necesidad de fomentar el producto local y de calidad, además de respetuoso con el entorno. “Hay que ser coherente con los valores de sostenibilidad y cuidado del medioambiente y por tanto fomentar que los menús se hagan en Asturias”, denuncian los impulsores de la campaña.

Caterings contra cocina tradicional en los centros

¿Y qué ocurre con el auge de los catering en descrecencia de las cocinas propias de los centros? Es una realidad que los colegios que disponen de instalaciones donde cocinar sus propios alimentos son los más demandados, sin embargo, también son menores en número. Según un informe de la ONG Del campo al cole, el 60% de los colegios públicos de nueve autonomías no cocina los menús de sus comedores, lo que se traduce en casi dos millones de menores españoles comiendo de catering a diario. Además, aunque las dietas de los niños deben estar pautadas siempre por nutricionistas, estos suelen estar contratados por las empresas de restauración, por lo que se pone en tela de juicio la imparcialidad de su trabajo.

Casi dos millones de menores españoles comen de catering a diario

Por otro lado, se han observado en numerosas ocasiones diferencias entre el menú que se programa por parte de las empresas de catering y lo que finalmente se ofrece a los estudiantes. A estas diferencias hay que añadir el deterioro de los alimentos si pasa mucho tiempo entre su cocinado y su consumo final: no solo hay pérdida de calidad, sino que la apariencia y la apetencia del producto también se resiente.

La opinión de las empresas de catering

Sin embargo, las empresas de catering que empiezan a copar los mercados de los comedores infantiles se defienden de las acusaciones de ser fabricantes en serie de menús. «El miedo a la línea fría se debe quizá a la falta de información. Pero la línea fría lo único que hace es cocinar un producto, envasarlo al vacío y refrigerarlo por la técnica de abatimiento. Eso permite conservar todas las propiedades nutricionales y organolépticas, y además garantiza una seguridad más amplia de la que pueden tener las cocinas de cada escuela, donde es más complicado controlar las dietas especiales para niños con alergias», afirma Mercedes Pedreño, jefa de producción de las cocinas centrales de la empresa de catering Serunion.

La cocina ecológica

Existe una tercera opción que parece también ir cogiendo fuerza, pero cuyos costes o esfuerzos requeridos no son asequibles en todos los casos: la cocina ecológica. Este tipo de alimentación tiene su fundamento en productos de primera calidad y completamente orgánicos, cocinados a diario y de forma casi simultánea con la hora de su ingesta. En ocasiones, cultivados en huertos dentro de los propios centros y con ayuda de los niños, lo que los involucra en el cuidado de las plantas y los conciencia de la importancia de una buena alimentación.

La cocina ecológica cuenta con productos de primera calidad y completamente orgánicos, cocinados a diario

Desgraciadamente, este supuesto todavía no es accesible a la gran mayoría, lo que tampoco impide que muchos centros se estén esforzando por adaptarse poco a poco a las nuevas exigencias alimenticias, incluyendo productos locales en sus menús, reduciendo las cantidades de sal, azúcares, aceites de palma y demás ingredientes considerados dañinos; seleccionando empresas de catering responsables y concienciadas con el entorno y haciendo seguimientos constantes del estado nutricional de los niños, los principales protagonistas de esta historia.

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