ActualidadMedio AmbienteOpiniónLa Consellería rectifica su intención de prohibir la incineración de obesos mórbidos

Acabar con la cremación era la solución a los problemas de contaminación que planteaba la Consellería de Sanidad de Valencia. Hablamos en pasado, porque tras el lanzamiento de la propuesta, el organismo se ha visto obligado a retractarse en sus intenciones, debido a la presión mediática recibida. En el comunicado, emitido tan solo unas horas después, informaba que la Dirección General de Salud Pública eliminaría el apartado en que hacía mención a la incineración de...
The Eco Post The Eco Post1 año ago1102110 min

Acabar con la cremación era la solución a los problemas de contaminación que planteaba la Consellería de Sanidad de Valencia. Hablamos en pasado, porque tras el lanzamiento de la propuesta, el organismo se ha visto obligado a retractarse en sus intenciones, debido a la presión mediática recibida. En el comunicado, emitido tan solo unas horas después, informaba que la Dirección General de Salud Pública eliminaría el apartado en que hacía mención a la incineración de personas con obesidad. Se mantiene, sin embargo, la prohibición de cremar cadáveres de personas que hubieran recibido tratamiento oncológico mediante inserción de agujas radioactivas.

La Dirección General de Salud Pública eliminará el apartado que hace mención a la incineración de personas con obesidad mórbida.

La directora general de Salud Pública, Ana María García, ha señalado que en el borrador inicial se pretendía establecer principalmente las condiciones para la ubicación y funcionamiento de hornos crematorios con el fin de proteger la salud de la población. De forma anexa, se detallaban otros aspectos, como la prohibición de cremación de personas con obesidad mórbida, pero todo ello se englobaba en el proceso de consulta pública “con el objetivo de detectar partes de los textos normativos que puedan ser susceptibles de mejora o corrección, como ha sido el caso”. Debido a la polémica suscitada y a las muestras de disconformidad social, se ha decidido eliminar el apartado que recogía la prohibición.

La consulta pública

El proyecto de Orden, que se encuentra en periodo de alegaciones, “pretende revisar y actualizar los requisitos sanitarios para la ubicación y funcionamiento de los hornos crematorios”. De igual modo, “adaptar los existentes a las nuevas exigencias para proteger la salud de la población”.

La justificación a la medida que afectaba a los enfermos de obesidad mórbida, residía en la supuesta gran cantidad de combustible necesaria para incinerar un cuerpo de semejante volumen, y declaraban que, según los expertos, esta cantidad era muy superior al umbral permitido. Al parecer, esta afirmación carece de validez, ya que las autoridades valencianas han reculado y anunciado que seguirán consintiéndolo.

Antecedentes

La nueva modificación se une a anteriores reformas enfocadas en la línea de la protección medioambiental. En normativas anteriores ya encontrábamos la obligatoriedad de extraer los elementos termo-activos, de retirar herrajes y elementos metálicos de los féretros, además de los adornos fabricados en resinas, plásticos y otros elementos susceptibles de formar compuestos altamente tóxicos en su combustión. De igual forma, se recomienda que los cadáveres vistan sudarios fabricados con materiales biodegradables y se abstengan de lucir joyas o artículos potencialmente peligrosos tras su ignición.

En normativas anteriores se recogía la obligatoriedad de retirar elementos susceptibles de formar compuestos altamente tóxicos en su combustión.

Justificación de la medida

El argumento que la Consellería esgrime al respecto es el impacto que tiene la práctica de la cremación en las poblaciones adyacentes. La emisión de sustancias contaminantes resultantes de la combustión de cadáveres, dioxinas o mercurio; además del uso de diésel, gas natural o propano para la alimentación de los hornos, convierten el entorno de los crematorios como lugar fatal para el desarrollo humano. Es por ello, que en la medida se recoja «la necesidad de ubicar los nuevos centros en suelo industrial y a un mínimo de 200 metros de viviendas o de zonas vulnerables, como centros sanitarios, colegios, parques o instalaciones deportivas».

En la incineración de un cuerpo de tamaño medio, se emiten a la atmósfera más de 27 kilos de CO2.

¿No hay opciones más sostenibles?

La legislación española ofrece pocas posibilidades al respecto, ya que únicamente contempla la incineración y la inhumación de los restos humanos. Sin embargo, sí que existen otras posibilidades más respetuosas con el entorno y que bien podrían importarse de otros países.

El reglamento que regula las prácticas de policía mortuoria solo recoge la inhumación e incineración de restos humanos.

La resomación, por ejemplo, es originaria de Escocia y consiste en introducir el cadáver en un tanque con agua mezclada con hidróxido de potasio al 10%, en alta presión y con temperatura elevada. El resultado es la disolución del mismo, en poco tiempo y con la posibilidad de recuperar las cenizas y aislar los metales tóxicos y pesados que presente el cuerpo. Este proceso conlleva un ahorro del 35% en emisiones de CO2.

Otro método respetuoso, también de origen europeo, es la promesión. Este tratamiento se aplica en difunto introduciéndolo en un baño de nitrógeno líquido, para que quede ultracongelado. A continuación, el cuerpo se somete a vibraciones bruscas que lo descomponen en polvo de cristal orgánico. Además de permitir recoger las prótesis metálicas e implantes que tuviera el cadáver para su correcto reciclaje, facilita la conversión de los restos orgánicos en otro elemento, como puede ser el compost, si se deciden enterrar.

The Eco Post

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One comment

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    Deborah

    20 diciembre, 2018 at 1:11 am

    Me ha encantado este texto y nunca antes había estudiado una
    opinión como esta sobre el tema, excelente ! Saludos

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