ActualidadLifestyleMedio AmbienteOpinión¿Para qué sirven las cumbres del clima?

Sabemos de ellas porque reúnen a los grandes mandatarios mundiales, porque movilizan a miles de manifestantes y porque por muchos acuerdos alcanzados, las conclusiones resultan tibias y los resultados poco esperanzadores.
The Eco Post The Eco Post2 años ago87216 min
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 Sabemos de ellas porque reúnen a los grandes mandatarios mundiales, porque movilizan a miles de manifestantes y porque por muchos acuerdos alcanzados, las conclusiones resultan tibias y los resultados poco esperanzadores.
COP24. La Cumbre del Clima de Polonia

Anualmente se celebran cumbres climáticas en las que se debaten las líneas generales para la lucha contra el cambio climático. Este año ha tenido lugar en Katowice, Polonia. Desde el lunes 3 de diciembre y hasta el día 15 se han sucedido reuniones y complejas negociaciones para tratar de implementar el Acuerdo de París de 2015. En aquella ocasión se acordó la necesidad de frenar el calentamiento global recortando de forma drástica las emisiones contaminantes a la atmósfera; en las siguientes, se pretende implementar políticas orientadas en esta dirección.

La Cumbre de Polonia, inaugurada con polémica por las ausencias de grandes líderes mundiales, ha cerrado sin excesiva repercusión en medios. Los resultados han estado por debajo de lo esperado, aprobándose el acuerdo de forma parcial por 197 países.  El retraso en la aprobación de conclusiones, que consecuentemente atrasó también el cierre de la cumbre, ha sido provocado en el desacuerdo en determinados puntos del reglamento. En este tipo de congresos, es necesario que los acuerdos se acepten por unanimidad de todo los Estados participantes.

Las expectativas estaban puestas en dos direcciones. Por un lado, se debía desarrollar un reglamento para poder aplicar el acuerdo de París en los próximos diez años. Por otro, estaba prevista la creación de un informe con conclusiones de expertos, para asesorar a la ONU de las principales y peores consecuencias del cambio climático.

Los resultados iban en dos direcciones: crear un reglamento para aplicar las indicaciones del Acuerdo de París y elaborar un informe con las consecuencias del cambio climático.

La parte más relevante del reglamento para el desarrollo del Acuerdo de París sí se ha acordado. Estas reglas fijan la forma en la que cada país tiene que notificar los planes de recorte, qué gases se deben combatir o en qué plazos se revisarán los compromisos adquiridos. Sin embargo, ha habido otros aspectos, como el referido a los mercados de carbono, que se ha vuelto a posponer hasta la siguiente Cumbre, en Chile. Este punto, considerado secundario para algunos, tiene bastante más importancia que la que se le ha dado, ya que de ello depende el intercambio de cuotas de emisiones de gases efecto invernadero entre países.

Los mercados de carbono

Siempre que surge una ley, existe un resquicio para la trampa. Eso mismo ha ocurrido con los límites en las emisiones por cada país de dióxido de carbono. Esta medida, que consiente que los Estados proyecten una determinada cantidad de CO2 a la atmósfera, parece favorecer a aquellas naciones que cuentan con amplias zonas forestales. Países como Brasil, uno de los que votó en contra y retrasó hasta la próxima cumbre la toma de decisiones, negocia la compra de emisiones con países muy industrializados. Estos, incapaces o desinteresados en reducir su contaminación, prefieren vender a terceros su excedente contaminante y pagar lo que corresponda por ello. ¿De qué sirve entonces poner techo a la cantidad de emisiones, si los países que más contaminan, con dinero compran a aquellos que o bien no producen dicha contaminación, o bien consiguen eliminarla gracias a las zonas boscosas o selváticas que tienen en sus territorios?

El informe de los expertos

En la Cumbre se ha presentado también el informe científico elaborado por el panel de expertos IPCC. Este documento alerta de las consecuencias catastróficas que tendrá el planeta en caso de no reducir los gases de efecto invernadero: la subida de la temperatura global de la Tierra en 1,5º C.

No obstante, no todos los países han estado de acuerdo con las teorías presentadas por estos científicos. EEUU, Rusia, Arabia Saudí y Kuwait ponen en tela de juicio la veracidad del texto, ya que ataca principalmente al uso de energía petrolífera. Al no admitir este informe, tampoco asumen las medidas que de forma generalizadas se pretenden adoptar por todos los Estados firmantes. Recordemos que la aplicación completa del Acuerdo de París supondrá una transformación de la economía, ya que los combustibles fósiles quedarán vetados al ser responsables directos de la mayoría de los gases que calientan el planeta.

«La falta de acuerdo en este último aspecto en COP24, sobre todo la falta de una decisión radical en cuanto a las reducciones o incluso prohibición de uso de energías fósiles (carbón, petróleo, gas natural), constituye el drama que asegura un futuro muy hostil. Si llegando a acuerdos como el Protocolo de Kyoto o el Acuerdo de París muchos países (España entre los más destacados) los han incumplido sistemáticamente, sin llegar siquiera a un acuerdo no cabe sino inaugurar una exacerbación del cambio climático y sus efectos adversos en los próximos años», asegura el científico medioambiental Jaume Flexas, de la Fundación Gadea Ciencia. En su opinión «los resultados de la Cumbre del Clima COP24 encierran una obviedad demostrando una vez más lo poco que las decisiones políticas se basan en evidencias científicas, como la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea “condenando” a los organismos modificados con técnicas de edición genómica CRISPR al estatus de “transgénicos”, en contra de la opinión mayoritaria (y mucho más experta sobre el tema que la de los magistrados del TJUE) de los científicos».

Cómo afectan las cumbres a los ciudadanos

Si hay algo claro es que hay que poner fin y solución a los problemas de contaminación atmosférica. El Acuerdo de París lo manifestó en 2015 y desde entonces, a través de Cumbres y legislaciones nacionales de cada Estado firmante, se desarrollan las reglas para combatir el calentamiento global. Es importante establecer el desarrollo técnico del Tratado de París, ya que en 2020 ha de entrar definitivamente en vigor al caducar el Protocolo de Kioto.

La transición energética, por tanto, ya está en marcha y todas las políticas han de ir orientadas hacia su cumplimiento. En España se ha hecho especialmente evidente en los últimos meses, con la prohibición de los vehículos propulsados por combustibles fósiles en las ciudades y por el impulso que aparentemente se está dando a las energías renovables. Sin embargo, las medidas tienen que tomarse también de forma particular, adoptando nuevas conductas más respnsables y sostenibles con el medio ambiente.

Según Josep Peñuelas, miembro de la Fundación Gadea Ciencia y experto en Ecología y Medio Ambiente: “debemos actuar de inmediato, disminuyendo las emisiones, pasándonos a las energías alternativas, comiendo menos carne de ternera y desarrollando procesos de absorción de CO2 a nivel local sin grandes obras de geoingeniería. De no hacerlo así, ponemos en gran riesgo nuestro medio ambiente, nuestra seguridad alimentaria y social, y nuestra salud”.

Es importante que existan medidas internacionales, que todos los países se obliguen, que se creen políticas que fuercen a empresas, instituciones y particulares a adaptarse a las nuevas necesidades; pero tan importante como eso, es que generemos conciencia en el individuo y en el entorno que lo rodea.

 

 

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