ActualidadMedio AmbienteDesmontando mitos sobre el Gas Natural

Una nueva investigación demuestra que la industria de los combustibles fósiles emite mucho más de este gas de lo pensado. Anteriormente, se estimaba que las fuentes geológicas como las fugas volcánicas y las piscinas de barro gaseosas emitían casi un 10 por ciento del metano que acababa cada año en la atmósfera. Sin embargo, una nueva investigación publicada esta semana en Nature sugiere que las fuentes geológicas naturales representan una fracción mucho más pequeña del...
The Eco Post The Eco Post4 meses ago4105 min
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Una nueva investigación demuestra que la industria de los combustibles fósiles emite mucho más de este gas de lo pensado.

Anteriormente, se estimaba que las fuentes geológicas como las fugas volcánicas y las piscinas de barro gaseosas emitían casi un 10 por ciento del metano que acababa cada año en la atmósfera. Sin embargo, una nueva investigación publicada esta semana en Nature sugiere que las fuentes geológicas naturales representan una fracción mucho más pequeña del metano presente actualmente en la atmósfera. Los autores del estudio sostienen que el metano puede atribuirse a la industria con casi total seguridad. Los resultados sumados indican que hemos subestimado los impactos del metano procedente de la extracción de combustibles fósiles en un 40 por ciento.

Los resultados de este estudio demuestran que la producción de gas y petróleo tiene repercusiones más grandes y desastrosas en el presupuesto de gases de efecto invernadero de lo que creían los científicos. Pero, al mismo tiempo, cuantas más emisiones de metano puedan vincularse a actividades humanas como la extracción de petróleo y gas, más control tendrán los legisladores, las empresas y los reguladores para abordar el problema.

En las últimas décadas, conforme han aumentado los llamamientos para reducir las emisiones de dióxido de carbono y se han abaratado las tecnologías de obtención de gas natural como la fracturación hidráulica, muchos países han empezado a clausurar sus centrales de carbón. En Estados Unidos, se han cerrado más de 500 centrales de carbón desde 2010. En muchos casos, las han remplazado con centrales de gas natural (compuesto principalmente de gas metano), que ahora abastecen casi un 40 por ciento de las necesidades energéticas de Estados Unidos.

Pero, ¿sabemos que es exactamente el metano? El metano arde de forma más eficiente que el carbón, lo que lo convierte en una opción mejor, que emite menos carbono y que provoca menos contaminación atmosférica que el carbón. También permanece en la atmósfera mucho menos tiempo que el CO2: una media de nueve años frente a los cientos del CO2.

Debido a sus características, el gas natural se ha promocionado como un «combustible puente» para suavizar la transición hacia un futuro con energía neutra en carbono. Las centrales de gas natural satisfacen las necesidades energéticas actuales mientras se desarrollan las tecnologías renovables o negativas en carbono.

Sin embargo, el coste climático del gas natural se basa de un supuesto básico: el gas natural genera menos emisiones de carbono totales que otras fuentes. Este supuesto ha sido cuestionado en los últimos años por una serie de estudios científicos que han analizado principalmente cuánto gas se pierde durante el proceso de producción.

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