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La humanidad por fin reacciona ante el excesivo e innecesario uso de plástico. Este material, tan común en la actividad diaria, parece tener los días contados. Las campañas de concienciación, sumadas a las nuevas normativas de los gobiernos, han sensibilizado a una sociedad que ha decido poner coto al plástico de un solo uso. La campaña “Food in the nude” Bajo el lema “la comida desnuda”, Nueva Zelanda ha puesto en marcha una acción en...
The Eco Post The Eco Post4 meses ago39810 min

La humanidad por fin reacciona ante el excesivo e innecesario uso de plástico. Este material, tan común en la actividad diaria, parece tener los días contados. Las campañas de concienciación, sumadas a las nuevas normativas de los gobiernos, han sensibilizado a una sociedad que ha decido poner coto al plástico de un solo uso.

La campaña “Food in the nude”

Bajo el lema “la comida desnuda”, Nueva Zelanda ha puesto en marcha una acción en contra de los envases plásticos para productos frescos en los supermercados. Su objetivo es prescindir cuanto antes de aquellos que solo permitan un uso, como las bolsas finas, promoviendo la compra del producto a granel.

Según las estimaciones, en 2025, los establecimientos neozelandeses habrán logrado crear envases 100% reutilizables, reciclables o compostables.

Hasta entonces, los clientes pueden hacer sus compras portando sus propios envases o empleando las opciones respetuosas que ofrecen los supermercados: cajas y bandejas de cartón, embalajes elaborados a partir de otros reciclados o recipientes de cristal. Los clientes pueden cogerlos de neveras y estanterías donde el producto se ofrece de forma completamente natural. De esta forma, los frescos son más atractivos para los compradores, ya que, al no llevar plástico envolvente, se aprecia mejor su textura o incluso su aroma.

Para mantener el género, se han creado sistemas de nebulizado que mantienen las frutas y verduras hidratadas, conservándolas en mejores condiciones.

Esta medida no sólo es ecológica, sino que además ahorra un coste extra a los comercios, que no tienen que ofrecer envases a los clientes, ya que los traen de su propia casa.

Las hojas de plátano, el mejor envolvente

La innovadora propuesta de emplear hojas de plátano como envoltorios del producto fresco tiene su origen en un supermercado tailandés. El excedente de este material natural, sumado a una buena dosis de imaginación y artes decorativas, convierte una sencilla hoja, en la mejor envoltura para el producto perecedero.

Frutas y verduras quedan perfectamente empaquetadas en un envoltorio biodegradable y natural. Además, permite que el producto transpire mientras lo protege, lo que lo hace más higiénico.

El movimiento español #DesnudaLaFruta

Hasta la fecha, en España no existe ninguna normativa reguladora en cuanto al uso de plástico en los supermercados, por eso Isabel Vicente, licenciada en Ciencias Ambientales, ha lanzado su particular propuesta. Esta salmantina propone “denunciar” a través de redes las barbaridades plásticas que encontremos en los establecimientos, como envolver una cebolla con una bandeja de plástico y varios centímetros de film transparente. La idea es que, entre todos, saquemos los colores a las empresas que todavía no han tomado conciencia de la gravedad del problema.

A través de una foto publicada en redes, los usuarios compartirán con sus contactos aquello que consideran aberrante, usando además el hashtag #DesnudaLaFruta. Ni si quiera es necesario centrarse en frutas y verduras, ya que en un intento de facilitar la vida a los clientes, algunos supermercados ofrecen mandarinas peladas y envasadas en botes plásticos, o incluso dientes de ajo pelados en monodosis.

Además de este movimiento, Isabel Vicente propone trucos, consejos y experiencias para llevar una vida más sostenible en su blog La Hipótesis Gaia.

El éxito de los establecimientos a granel

Aunque no son un modelo nuevo de negocio, los establecimientos que venden a granel están teniendo un resurgir importante en las ciudades de todo el mundo. Este tipo de tiendas o supermercados devuelven al consumidor la potestad de elegir cuánta cantidad quieren llevar, así como el envase en que decidan portarlo.

Para los vendedores, no existe más complicación que la de disponer de diferentes dispensarios para cada producto, así como una báscula para calcular la cantidad de producto que se compra. También ofrecen tarros de cristal o bolsas de tela para aquellos clientes despistados o que se están iniciando en la compra en este formato.

El modelo de negocio resurgió en el centro de Europa, donde hay verdadera conciencia medioambiental, expandiéndose al resto del mundo. El número de tiendas de alimentación a granel ha aumentado exponencialmente, sobre todo en las ciudades.

» Hay algunas especializadas en productos gourmet, otras en productos ecológicos, pero cada vez son más las que se enfocan, sobre todo, en la reducción de residuos y el comercio local», afirma Gustavo Fabián, director de Pepita y Grano, una de las tiendas referencia en Madrid.

No obstante, la alimentación no es el único producto que se vende a granel. Jabones, detergentes, perfumes y artículos de uso cotidiano también tienen su hueco en este tipo de establecimientos.

La compra online

Como si se tratase de compra a granel, muchos ciudadanos se decantan por comprar a través de plataformas online productos con origen ecológico. Las frutas y verduras, recién recolectadas y con origen nacional, no pueden ofrecerse plastificadas, ya que al carecer de conservantes podrían estropearse con más facilidad.

Una de las webs de referencia, www.ecosurdistribuciones.com, envía sus pedidos en cajas de cartón reciclado, protegidas con elementos biodegradables. Saben que no hay mejor protección para frutas y verduras que su propia piel, por eso se abstienen de añadir plásticos o materiales que no sean tan sostenibles como sus producciones.

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