ActualidadEs el momento de probar la Alimentación Consciente

Lo contrario de comer rápido o con el piloto automático es practicar la alimentación consciente o mindful eating. Es una forma de nutrir el cuerpo, la mente y los sentidos a través de los alimentos, haciendo que  la experiencia de comer se vuelva mucho más gratificante y satisfactoria. Cuando hablamos de nutrición, de alimentación saludable y de dietas, solemos centrarnos únicamente en la parte física. Es decir, en las calorías que consumimos, cómo las repartimos, nutrientes,...
The Eco Post The Eco Post4 semanas ago1837 min
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Lo contrario de comer rápido o con el piloto automático es practicar la alimentación consciente o mindful eating. Es una forma de nutrir el cuerpo, la mente y los sentidos a través de los alimentos, haciendo que  la experiencia de comer se vuelva mucho más gratificante y satisfactoria.

Cuando hablamos de nutrición, de alimentación saludable y de dietas, solemos centrarnos únicamente en la parte física. Es decir, en las calorías que consumimos, cómo las repartimos, nutrientes, macronutrientes, si los alimentos son ultraprocesados, tienen azúcares o no los tienen.

El problema es que, en ocasiones, olvidamos la parte mental, emocional y psicológica que la alimentación – como cualquier otro ámbito de la vida – tiene. Además, este papel es importante y, a veces, entre tanto aprendizaje nutricional, no aprendemos a alimentarnos de manera consciente.

También conocida como «alimentación intuitiva» o «mindfoodness«, la idea detrás de este nombre es que nos alimentemos prestando atención a nuestro cuerpo y a la señales de saciedad y de hambre.

Y es que, a muchos nos ocurre que comemos por motivos muy diferentes al hambre: comemos porque estamos aburridos, porque estamos nerviosos, porque la comida está delante y tiene buena pinta, porque estamos distraídos, etc. En muchas ocasiones comemos incluso siendo conscientes de que no tenemos hambre, por pura gula o porque aunque estamos llenos la comida está muy buena. También por costumbre.

El hecho de comer sin tener hambre implica que acabamos ingiriendo una cantidad de calorías totalmente innecesaria y, lo peor, es que ocurre casi sin darnos cuenta. Por ello, la alimentación consciente consistiría en aprender a reconocer las señales de hambre y saciedad que nuestro cuerpo nos envía y alimentarnos en base a ello. También nos ayudará a aprender a reconocer cuando el hambre no es física, sino emocional causada por estrés, nervios u otra emoción.

El autocontrol y la autoconciencia son dos conceptos básicos en la alimentación consciente. Esto se debe a que para tener el control de nuestra alimentación debemos, en primer lugar, evaluarnos internamente. ¿Qué nos gusta? ¿Realmente tenemos hambre? ¿A qué se deben las ganas de comer que tengo? Porque seamos sinceros, no siempre comemos por hambre. En muchas ocasiones, comemos por ansiedad, por aburrimiento, o simplemente, porque tenemos comida delante, simple gula.

Para tomar el control de nuestra alimentación, debemos hacer un trabajo de reflexión interna para aprender a diferenciar las diferentes motivaciones que suscitan nuestro hambre. Y con este trabajo, una vez diferenciadas las motivaciones de ansiedad o aburrimiento, debemos descartarlas, y centrarnos en las ganas de comer por tener hambre, pues son éstas las que son beneficiosas para nuestra salud.

Otro punto importante es el aprender a rechazar comida. No siempre que nos ofrezcan debemos aceptarla, sino que con un autocontrol trabajado seremos capaces de rechazar la comida cuando no nos conviene, o cuando esa ingesta supondrá un desequilibrio en nuestro ciclo digestivo.

Atención plena

También es un concepto muy importante en la alimentación consciente el hecho de centrarnos en la alimentación, o en otras palabras, ejercer una atención plena durante nuestra alimentación.

Cuantas veces, mientras comemos, estamos pensando en otras cosas, o directamente haciendo otras cosas. Demasiadas, los tiempos que dedicamos a comer deberíamos dedicarlos únicamente a comer, centrándonos en cada bocado, cada textura, cada sensación. Hay que hacer de cada comida una experiencia y disfrutar de ella, ya que el comer debería ser placentero, y el placer necesita de nuestra atención.

También deberíamos comer sin prisa, entender que la hora de comer es un espacio en nuestra agenda que no puede ser aplazado o acortado, ya que para poder disfrutar plenamente de nuestra alimentación necesitamos tiempo.

Haz pausas entre plato y plato, o incluso entre bocado y bocado. Algunos sabores necesitarán más tiempo para ser procesados, y las nuevas sensaciones deberían tener el tiempo que necesitan para sorprendernos gratamente.

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