ActualidadFaunaMedio AmbienteLa extinción de las abejas provocará la de los humanos

Que su diminuta apariencia no te engañe. Si las abejas salvajes desaparecen, arrastran a la extinción las plantas que dependen de ellas para su reproducción. Después, le llegará el turno a animales y personas. Los hechos en datos Los estudios sobre el número menguante de polinizadores son claros en sus conclusiones: en Europa desaparecen entre un 20-35% de abejas anualmente; la situación en Estados Unidos es todavía más dramática, ya que supera el 50%. Este...
The Eco Post The Eco Post3 meses ago3639 min

Que su diminuta apariencia no te engañe. Si las abejas salvajes desaparecen, arrastran a la extinción las plantas que dependen de ellas para su reproducción. Después, le llegará el turno a animales y personas.

Los hechos en datos

Los estudios sobre el número menguante de polinizadores son claros en sus conclusiones: en Europa desaparecen entre un 20-35% de abejas anualmente; la situación en Estados Unidos es todavía más dramática, ya que supera el 50%. Este problema no solo afecta a las abejas, sino a todos los polinizadores invertebrados, entre los que se encuentran, por ejemplo, las mariposas.

“Si la abeja desapareciera de la superficie del globo, al hombre sólo le quedarían cuatro años de vida: sin abejas, no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres.” Albert Einstein.

Hay que tener en cuenta, según los datos que maneja la organización GreenPeace, que más del 75% de los alimentos que consumimos, dependen directamente de la polinización. Según la FAO, más de un tercio de la producción mundial de alimentos depende de este proceso; por ejemplo, las producciones de cacao o melones caerían hasta un 90% si desaparecieran los polinizadores. En el caso de España, el valor económico de la labor de polinización de las abejas en la agricultura supera los 2,4 millones de euros.

El valor económico de la polinización en la agricultura mundial está estimado en unos 265.000 millones de euros anuales.

Por aportar más datos, en un panal medio puede haber unas 60.000 abejas, de las que 40.000 son obreras y están encargadas de salir a buscar alimento. Estas pueden llevar a cabo hasta 30 salidas diarias y en cada viaje, pueden polinizar hasta 50 flores. Esto supone que en un día, una colmena pueda fertilizar millones de flores, abarcando una zona de 700 hectáreas o 350 campos de fútbol.

Motivos de la extinción

La razón principal reside en el modelo agroalimentario que se está implantando en los países del primer mundo. Las prácticas de agricultura industrializada que ofrece menos alimento a estos insectos, el auge de los cultivos en invernaderos, el uso de plaguicidas, la pérdida y deterioro de los hábitats, la aparición de especies vegetales y animales invasoras, los incendios… “Esta crisis se debe al cambio climático, que desorienta a las abejas. Estos animales tienen los ciclos climáticos muy marcados, y si varían como ahora, las trastoca”, comenta Pau Bars, secretario de la Asociación de Apicultores de Cataluña.

A esto hay que añadir el extraño fenómeno que afecta desde 2004 a las colonias. Los apicultores de todo el mundo llevan alertando de las incontables pérdidas de especímenes en sus colmenas. Las abejas adultas literalmente desaparecen, sin dejar cadáveres o enfermas en el camino; solo quedan las crías y la reina. A este fenómeno se le denomina como Síndrome del colapso de las colonias y afecta tanto a las silvestres, como a las abejas de la miel.

El síndrome del colapso de las colonias afecta tanto a las abejas silvestres, como a las productoras de miel.

Los investigadores tratan de conocer los motivos, buscando cadáveres para realizar autopsias en busca de parásitos, venenos o enfermedades que pudieran haber afectado a la especie. Aunque no han hallado un motivo concreto, sí que están centrando sus investigadores en determinados plaguicidas sintéticos, llamados neonicotinoides, que afectan al sistema nervioso de las abejas y las desorientan en la vuelta a la colmena. Como los individuos pueden recorrer varios kilómetros durante sus labores de polinización, no son capaces de encontrar el camino de vuelta y mueren lejos de sus hogares, provocando las misteriosas desapariciones.

Qué se puede hacer

Desde GreenPeace abogan por un mayor control y prohibición de los productos tóxicos y una revisión más exhaustiva de los riesgos de los plaguicidas. No obstante, no dejan de defender la imposición de un modelo de agricultura ecológica más respetuosa con el medio. Esta misma filosofía la comparte Productos Ecológicos del Sur, Ecosur, quienes con sus cultivos pretenden hacer compatible la actividad humana con el entorno natural, aprovechar los recursos de forma sostenible y respetar el medioambiente y la biodiversidad.

El 40% de las frutas y verduras que comemos procede de la polinización.

Los consumidores también tienen posibilidad de aportar su granito de arena en la causa. Fomentar la compra de productos ecológicos y con procedencia de comercio justo y, sobre todo, demandarlos en los supermercados y demás centros.

La clase política resulta fundamental en esta particular lucha. Ha de implicarse de lleno en la causa, ya que su toma de decisiones y la implantación de directrices son básicas para la gestión del problema. Apostar por modelos de agricultura sostenibles y legislar en consonancia son las labores principales.

 

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