ActualidadMedio AmbienteLa guerra contra el camalote. Del Amazonas al Guadiana.

Desde el año 2005, la cuenca del Guadiana se ve afectada por una especie vegetal exótica, considerada una de las cien especies más invasoras de la lista mundial, llamada camalote. Su origen amazónico, de las regiones cálidas de América del Sur, amenaza a las especies autóctonas del Guadiana, ya que su gran adaptación al medio ya ha causado daños alrededor del mundo, especialmente en cultivos de arroz. Se trata de una planta de agua, de...
The Eco Post The Eco Post2 años ago4276 min

Desde el año 2005, la cuenca del Guadiana se ve afectada por una especie vegetal exótica, considerada una de las cien especies más invasoras de la lista mundial, llamada camalote. Su origen amazónico, de las regiones cálidas de América del Sur, amenaza a las especies autóctonas del Guadiana, ya que su gran adaptación al medio ya ha causado daños alrededor del mundo, especialmente en cultivos de arroz.

Se trata de una planta de agua, de carácter flotante y cuya altura puede alcanzar el metro. Su posesión, transporte, tráfico y comercio están prohibidos en España por el Real Decreto 630/2013, pero cuando se promulgó esta norma, el camalote ya crecía sin control en las márgenes del río a su paso por Extremadura.

¿Cómo llegó la especie hasta España? Aunque en una primera instancia se pensó que la contaminación pudo venir desde la desembocadura del río Sado en Portugal, lo más probable es que el error se deba a una imprudencia humana, la decisión de muchas personas de liberar a sus mascotas o plantas en parajes que consideran más adecuados por su tamaño y condiciones.

Y ahora, ¿cómo se actúa para frenar su expansión? Diferentes técnicos han analizado la situación del camalote en España y en casi todos coinciden en la importancia de actuar eficazmente desde la primera detección de la plaga, algo que no ocurrió, ya que simplemente se limitaron a extraer los ejemplares del agua. El uso de herbicidas también estaba restringido, porque no solo afectarían al camalote, sino también al resto de especies autóctonas. La Conferencia Hidrográfica del Guadiana (CHG) se topó entonces con una encrucijada de la que realmente no ha podido salir, ya que desde hace más de trece años se han seguido probando nuevas técnicas, con diferentes especialistas y siguiendo distintas teorías para luchar con el camalote sin resultados positivos.

Por si esto fuera poco, nuevos problemas se derivan del inicial, como el de qué hacer con todo el camalote que se ha extraído de las aguas del Guadiana. Opciones variopintas son las que se han barajado, desde convertirlo en pasto para ovejas, pasando por su transformación en biodiesel. Esta última opción es la que ha cogido más fuerza, ya que la CHG acaba de abrir una licitación en busca de una empresa que se haga cargo de su recogida y transformación, algo con lo que Ecologistas en Acción de Extremadura, la Asociación Ciudadana Salvemos el Guadiana, Adenex y WWF-Badajoz no están de acuerdo. Consideran “muy peligrosa” la propuesta de comerciar con el camalote, ya que “va en contra” de las recomendaciones de organismos internacionales y señalan que “la creación de intereses económicos alrededor de estas especies es uno de los obstáculos más poderosos a los que habría que enfrentarse para su erradicación”.

Muchos son los esfuerzos dedicados al combate del camalote: más de 24 millones de euros destinados a su retirada, más de 250.000 toneladas de camalote extraídas, adquisición de maquinaria específica para eliminarlo, proyectos faraónicos como la reducción del caudal del río a la altura de Mérida, participación activa de voluntarios; pero hasta la fecha, la plaga parece invencible. Es por ello que se ha decidido recurrir a la Unidad Militar de Emergencia (UME) para hacer frente a una situación que se antoja insostenible. Solo queda esperar para ver si las Fuerzas Armadas son capaces de ganar esta particular batalla.

 

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