ActualidadFoodieLifestyleVida saludableUna de cada cinco muertes en el mundo está causada por la mala alimentación

Los malos hábitos de vida y una dieta baja en productos saludables como frutas y verduras, conllevan el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer. Las nuevas causas de mortalidad mundial La noticia ha saltado tras la publicación del estudio del doctor Ashkan Afshin, profesor del Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington (IHME, en inglés), en la revista especializada The Lancet. Este estudio se ha centrado en...
The Eco Post The Eco Post3 meses ago5109 min

Los malos hábitos de vida y una dieta baja en productos saludables como frutas y verduras, conllevan el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer.

Las nuevas causas de mortalidad mundial

La noticia ha saltado tras la publicación del estudio del doctor Ashkan Afshin, profesor del Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington (IHME, en inglés), en la revista especializada The Lancet. Este estudio se ha centrado en los factores relacionados directamente con la alimentación, sin tener en cuenta otros aspectos como la obesidad y sedentarismo. Este hecho resulta más exhaustivo a la hora de valorar las consecuencias reales y concretas de una alimentación inadecuada.

El estudio presenta la investigación llevada a cabo por más de 130 científicos de 40 países diferentes, por lo que el alcance global de los datos es muy revelador. El primer dato que se extrae es que las principales causas de mortalidad mundial han dejado de ser las infecciones o problemas congénitos, para dar paso a las enfermedades cardiovasculares, la diabetes o el cáncer. Estas últimas vienen determinadas en mayor o menor medida, por el cambio de hábitos en la población. Uno de los más influyentes es la alimentación, motivo de desarrollo de muchísimas afecciones a nivel cardiovascular.

La mala alimentación causa más muertes en mundo que el tabaco.

Los datos son demoledores. Los malos hábitos, en concreto el caso de las dietas desequilibradas, fueron las causantes de casi 11 millones de muertes en 2017, lo que corresponde a un 22% del total de fallecimientos en adultos. El tabaquismo, incluido también en la lista de malos hábitos, se llevó por delante 8 millones de vidas. La hipertensión fue mortal para 10 millones de personas en el mundo. A estos problemas habría que sumar el cáncer, la diabetes y las dolencias renales, derivados también en parte de una dieta deficiente.

Cabe destacar que el problema no sólo es de alcance global, sino que afecta por igual a hombres y mujeres, ocupantes de todos los económicos y clases sociales. Donde sí hallamos diferencias es entre los países participantes. En España hay menos riesgo de fallecer por malos hábitos alimenticios debido principalmente a la popularidad de la dieta mediterránea.

La alimentación, el foco del problema

El estudio ha demostrado que el principal problema reside no tanto en la ingesta de productos nocivos para ser humano, sino en la carencia de aquellos que sí son beneficiosos. El exceso de sal, la presencia abundante de carnes rojas, los alimentos procesados, bebidas carbonatadas y las grasas trans han sustituido a aquellos alimentos con nutrientes necesarios para la vida.

El bajo consumo de cereales integrales y frutas es uno de los principales factores de riesgo.

La deficiencia en el consumo de productos nutritivos es la que entraña el verdadero peligro, al dejar de suministrar elementos básicos para el organismo humano. Los alimentos más denostados han sido las nueces, semillas, leche y los cereales integrales.

Motivos y soluciones

Este cambio en los hábitos alimenticios viene provocado en parte por la modificación de las rutinas diarias. Al disponer de menos tiempo para comer, o hacerlo fuera del hogar, se demanda más producto precocinado o elaborado, que conlleva conservantes y elementos no presentes en la comida casera. De igual forma, el cambio en los circuitos de producción y consumo, exige una rapidez que de forma natural no puede darse. Los transgénicos e ingredientes puramente químicos se introducen en los alimentos para acelerar los procesos y de esta manera, perdemos la pureza de los nutrientes.

Según los expertos, para revertir la situación se han de promover campañas de apoyo a la alimentación saludable y fomentar el consumo de frutas y verduras, así como de alimentos de origen ecológico. Demonizar el producto no saludable sólo ha conseguido que se disminuyan las ingestas, pero no ha traído aparejado un aumento del consumo de nutrientes positivos.

Empresas como Ecosur, dedicada a la producción y distribución mayorista de alimentos ecológicos, son necesarias para hacer llegar una alimentación natural a la población. Otras, como Greeco.bio ya lo hacen posible a través de la compra por internet.

 

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