ActualidadLifestyleMedio AmbienteLa prohibición de los combustibles fósiles es una realidad para 2050

El Gobierno ha dejado clara su postura, quiere un país libre de humos para el año 2050, esto es, que únicamente circulen vehículos con cero emisiones directas de CO2. Esta limitación dejaría fuera del mercado a todos los diésel, gasolina e híbridos. El borrador de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética ha suscitado una gran polémica, ya que recoge en su contenido la intención de que, para 2050, solo puedan venderse, matricularse y...
The Eco Post The Eco Post2 años ago4249 min

El Gobierno ha dejado clara su postura, quiere un país libre de humos para el año 2050, esto es, que únicamente circulen vehículos con cero emisiones directas de CO2. Esta limitación dejaría fuera del mercado a todos los diésel, gasolina e híbridos.

El borrador de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética ha suscitado una gran polémica, ya que recoge en su contenido la intención de que, para 2050, solo puedan venderse, matricularse y circular turismos y vehículos comerciales ligeros 100% eléctricos o de pila de hidrógeno, prohibiendo cualquier otra opción ahora aceptada.

El plan de transición energética

El objetivo final se encuentra enmarcado en la senda hacia la descarbonización de la economía española previsto para mitad de siglo. Para 2040 estará prohibido vender cualquier vehículo de combustión. Limitar la circulación a vehículos eléctricos, o de cualquier otra tecnología que pueda surgir y que no emita dióxido de carbono, se producirá en 2050.

La previsión es que para 2030, las emisiones de CO2 en España sean de 230 millones de toneladas, frente a las 339 actuales.

Esta transición es un instrumento clave para garantizar la consecución de los compromisos de España ante la Unión Europea en materia de energía y clima, objetivos marcados en el Acuerdo de París para frenar el cambio climático y establecer un modelo de desarrollo perdurable.

El borrador

El proyecto de ley se presentó el 13 de noviembre ante todos los grupos políticos del Congreso, pero fueron las declaraciones a los periodistas de Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente, las que elevaban la polémica a los principales medios de comunicación. “Al país se le presenta un gran reto. Si no somos capaces de llegar a tiempo, perderemos el tren de las oportunidades”, comentaba al respecto de la necesidad de acometer nuevas inversiones para alcanzar los objetivos europeos.

Pero el borrador no solo recoge la prohibición de circulación de vehículos propulsados con combustibles fósiles. La norma incluye la obligatoriedad de instalar progresivamente y en función del volumen, puntos de recarga eléctrica en gasolineras, que además quedarían obsoletas con la aprobación de la ley. También se contempla que todos los municipios de más de 50.000 habitantes posean zonas de bajas emisiones, como el denominado Madrid Central, antes de 2023.

España debería disponer de 220.000 puntos de recarga eléctrica para 2030, según estimaciones de la Unión Europea.

La ley es una prioridad para el Gobierno de Sánchez, que ha remitido el borrador a todos los grupos políticos para su estudio y consulta. El objetivo es que el documento llegue al Congreso a finales de 2018. Además, esta nueva norma guarda paralelismo a la que se ha aprobado en otros países como Reino Unido, Francia, Dinamarca, Irlanda, Alemania y Holanda.

Previsiones

Los fabricantes de coches, las asociaciones de transportistas, consumidores y demás afectados, todavía no se han pronunciado abiertamente sobre el borrador del Gobierno. De las únicas que tenemos información es de las compañías eléctricas, que se frotan las manos ante los planes de futuro y preparan sus estrategias comerciales de expansión.

Iberdrola pretende ubicar postes de carga rápida cada 100 kilómetros, para finales de 2019 y en las principales vías nacionales; Endesa cuenta con un proyecto similar. El gigante Repsol estudia su reconversión y ya ha comprado a la eléctrica Viesgo; también pretende comerciar con esta electricidad convirtiendo sus gasolineras en puntos de recarga eléctrica progresivamente.

¿Cuál será la diferencia de precio entre el carburante y la carga eléctrica?

En función del tipo de carga que hagamos, lenta o rápida, recurriremos a los enchufes caseros o a los industriales facilitados por eléctricas. Evidentemente esto llevará aparejado un coste u otro. Iberdrola estima que la carga rápida para 100 kilómetros, tendrá un coste de unos 5 euros, un precio 10 veces más alto que si esa misma carga la hacemos en el domicilio o garaje particular. También tendremos que tener en cuenta que, a la hora de hacer un viaje largo, el tiempo de recarga eléctrica tendrá que sumarse a la totalidad del desplazamiento, porque la autonomía de los vehículos eléctricos es todavía escasa y hay que hacer altos en el camino para llenar las baterías.

Motivaciones para pasar del combustible fósil a la energía eléctrica

Inicialmente no se ha presentado ningún plan de ayudas o subvenciones estatales para hacer frente a la reconversión. Cabe destacar que los precios de los vehículos son todavía muy elevados, aunque se estima que vayan bajando cuando lo haga el coste de las baterías de litio que los impulsan. Por tanto, a nivel particular no hay más motivación que la propia o responsable que sienta el comprador de vehículo eléctrico, así como la prohibición de circulación que se hará efectiva de aquí a 30 años.

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