ActualidadFoodieLifestyleUna fruta es menos sana que una Cocacola Zero según el Semáforo Nutricional

Del verde al rojo, de la A a la E y de lo más saludable, a los alimentos prohibidos. La nueva medida presentada por el ministerio de Sanidad pretende clasificar alimentos y bebidas en función a su calidad nutricional. ¿El problema? Únicamente se han tomado en cuenta los valores calóricos de cada producto. El nuevo etiquetado El Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social ha lanzado una propuesta enfocada a la lucha contra la obesidad...
The Eco Post The Eco Post2 años ago112112 min

Del verde al rojo, de la A a la E y de lo más saludable, a los alimentos prohibidos. La nueva medida presentada por el ministerio de Sanidad pretende clasificar alimentos y bebidas en función a su calidad nutricional. ¿El problema? Únicamente se han tomado en cuenta los valores calóricos de cada producto.

El nuevo etiquetado

El Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social ha lanzado una propuesta enfocada a la lucha contra la obesidad y demás enfermedades relacionadas con la nutrición. Se trata de un nuevo sistema de etiquetado de alimentos, inspirado en el modelo Nutriscore, que procura facilitar al consumidor la comprensión del contenido y valores nutricionales del producto.

La clasificación de los alimentos se hace por colores y letras, indicando así el contenido en azúcares, grasas saturadas, sal, calorías, fibra y proteínas. El color verde, y la letra A, indica cuáles son los alimentos y bebidas más saludables; mientras que los rojos y la última letra, E, los que menos calidad nutricional tienen.

El nuevo etiquetado pretende simplificar el tradicional, completándolo y haciéndolo más comprensible.

Este nuevo etiquetado pretende complementar el tradicional, que resulta complejo de entender por la cantidad de ingredientes, naturales y químicos, que presentan algunos productos. El semáforo nutricional deberá ir en la parte frontal del envase, en la zona más visible del producto. “La idea es que la ciudadanía pueda comparar los productos similares entre sí y de esta manera, que se tomen decisiones motivadas e informadas para seguir una dieta más saludable”, resumía María Luisa Carcedo, ministra de Sanidad.

Los plazos

Se tiene previsto que su implantación sea progresiva y optativa en los primeros meses. Por ello, veremos cómo las marcas que lo deseen, irán incorporando el nuevo etiquetado en sus productos principales que encontramos en la primera línea de los supermercados. La obligación se hará efectiva en un año, cuando se prevé que sea aprobado el Decreto que regula esta nueva norma.

Inicialmente, los gigantes de la industria de la alimentación como Nestlé, PepsiCo, Cocacola y Unilever han confirmado que empezarán a usar su propio semáforo antes de final de año, que aunque no funciona exactamente como el de Nutriscore, guarda bastante paralelismo. No obstante, este etiquetado ya está instaurado desde hace meses en Francia y pendiente de introducirse próximamente en Bélgica y Portugal.

Funcionamiento del semáforo nutricional

El problema o las críticas a este sistema llegan en este punto, ya que no se está estableciendo un criterio diferenciado para cada producto. Todos se someten al mismo algoritmo, que los puntúa del 0 al 10 para ubicarlos en una u otra categoría. Los aspectos a examinar se encuentran en los considerados negativos: azúcares, calorías, grasas saturadas y sodio; y los aspectos positivos: porcentaje de frutas y verduras, gramos de fibras y de proteínas. Los segundos se restan a los primeros y dan lugar a la calificación final. ¿Esto qué supone? Que se obvie el origen de dichos productos, los nutrientes que aportan y si son procesados o vienen al natural, por ejemplo.

Según Elena Felipe, nutricionista de Ecosur, «El sistema del semáforo nutricional es simplista. Hace tiempo que los Dietista-Nutricionistas nos empujan a mirar más allá de los nutrientes de los alimentos. Qué un alimento sea “muy energético” como el aceite de oliva, no lo condena al cajón de “eliminar”, puesto que presenta unos beneficios de sobra demostrados, por otro lado, el hecho de presentar “un alto contenido en grasa” tampoco es motivo para desterrarlo. La grasa es necesaria y muchos alimentos altamente recomendable son ricos en grasas como podrían ser las conservas de pescado o las aceitunas, por seguir con el aceite».

Una naranja tiene una puntuación peor que una Cocacola Zero.

Otro de los contras que se le presumen al etiquetado es la cuantificación que se hace de la ración. No es lo mismo el valor calórico que puede tener una taza de chocolate grande o pequeña, pero normalmente las raciones que se tienen en cuenta como estándar, son considerablemente menores a las reales consumidas por la población.

Conflictos en productos

Es asombroso, pero no aislado, el caso del aceite de oliva según la puntuación que obtiene de Nutriscore. Este producto, pilar básico de la alimentación mediterránea, se encuentra por detrás de otros como las salsas industriales o las bebidas carbonatadas de cero azúcar. Evidentemente su alto valor calórico, junto al elevado número de grasas, pesan más que la capacidad nutricional que pueda aportarnos, algo que el nuevo sistema no contempla.

El aceite de oliva suspende con el color naranja y la letra D

Otras formas de valorar la calidad alimenticia de los productos

Que el etiquetado tradicional es un engorro, es una realidad. Por eso, han surgido aplicaciones móviles y páginas web que tratan de hacer la vida más fácil a los consumidores, informándoles o prácticamente traduciendo aquello que en letra pequeña figura en el revés del envase. Una de las más populares es la ONG Open Food Facts, quienes de forma voluntaria y gracias a la colaboración de los usuarios que la conforman, han registrado un enorme catálogo en el que desgranan el contenido real de cada producto que podemos encontrar en el supermercado.

Esta versión de Nutri-score, es mejorable. ¿Supone un avance? Los resultados en la vecina Francia son prometedores. No obstante, si no se controla el origen y clasificación de los productos, la industria ideará fórmulas para posicionar sus productos. Elena Felipe, Nutricionista de Ecosur.

Quizá una especificación mayor de este semáforo de la nutrición, una ampliación en las variables de las medidas o una sencilla separación de productos por categorías; harían no solo más sencilla la elección de qué comprar en el supermercado, sino el saber qué productos son realmente más beneficiosos para las personas, en lugar de cuáles nos quieren colocar las grandes empresas productoras.

 

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