ActualidadLifestyleMedio AmbienteEl vino español está en peligro de desaparición

Estudios recientes confirman que una alteración de los patrones climáticos en la península, provocarán el fin de las producciones vinícolas nacionales tal y como las conocemos. La producción nacional Si hace unos meses saltaba la noticia ante la posible desaparición de la cerveza, ahora es el vino español el que podría hacerlo debido a las consecuencias del cambio climático. La subida global de las temperaturas, aparición de sequías duraderas o la desertización de grandes áreas...
The Eco Post The Eco Post2 años ago11949 min
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Estudios recientes confirman que una alteración de los patrones climáticos en la península, provocarán el fin de las producciones vinícolas nacionales tal y como las conocemos.

La producción nacional

Si hace unos meses saltaba la noticia ante la posible desaparición de la cerveza, ahora es el vino español el que podría hacerlo debido a las consecuencias del cambio climático.

La subida global de las temperaturas, aparición de sequías duraderas o la desertización de grandes áreas agrícolas. Estas anomalías climáticas conllevarían una necesidad de adaptación a las nuevas circunstancias, que terminarían con las producciones y calidades de los vinos tal y como lo conocemos a día de hoy. En el caso de este producto, el problema no estaría tanto en el aumento en los costes de materia prima, como en el caso de la cerveza, sino en la modificación de la esencia de su materia prima.

Las características organolépticas de un caldo están determinadas por las condiciones en que se cultiva su uva. La forma en la que son cosechados y tratados los frutos, también afectan a su gusto, cuerpo y aspecto. Es por ello que, si estas cambian, cambie también el sabor del vino al que estamos acostumbrados. Imitar las condiciones en las que se produce tradicionalmente cada tipo de vino en España, se hace una tarea prácticamente imposible. ¿Estamos, entonces, ante la posibilidad de que desaparezca para siempre?

El estudio

La Universidad Politécnica de Madrid (UPM), con la colaboración de investigadores de la Escuela Técnica Superior de Caminos, Canales y Puertos y la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y Biosistemas, lo recogen en su estudio. Las alteraciones que supondría el cambio climático, afectarían directamente a los cultivos de la uva en España.

“Los efectos derivados del cambio climático son un hecho y pueden comprometer la producción del vino en la cuenca mediterránea, pero también a la escala mundial” explica David Santillán, investigador del Departamento de Ingeniería Civil: Hidráulica, Energía y Medio Ambiente de la UPM.

El proyecto, en el que también han participado investigadores de la Univerisdad de Tours (Francia), ha sido publicado en el Science of the Total Environment. En él se subraya la importancia de analizar localmente el impacto de estos cambios en la producción de vino pero, sobre todo, muestra la necesidad de desarrollar acciones conjuntas en las distintas regiones productoras con el objeto de que los cambios no repercutan en la economía a nivel global.

Las hipótesis del cambio climático

El estudio identifica las condiciones a las que podría enfrentar la producción mundial vitivinícola en unos años. Los efectos producidos por el cambio climático afectan directamente a la cantidad de agua disponible, así como a la variación de las temperaturas en la Península. Esta región es especialmente sensible a estas alteraciones, por lo que los riesgos deben tenerse muy en cuenta.

“El escenario de menor impacto para la producción vitivinícola se corresponde con un incremento reducido de las temperaturas y una baja disminución de las lluvias, lo que se espera que se produzca pocos cambios en los indicadores agroalimentarios”, explica Ana Iglesias, otra de las investigadoras.

No obstante, unos cambios más agresivos, que incluyeran sequías longevas o subidas desproporcionadas de temperatura, afectarían de lleno las producciones. Estas consecuencias serían especialmente dramáticas en la Península Ibérica según el índice de Huglin. Este indicador mide la idoneidad térmica para la producción de vino en una zona determinada. De igual forma es determinante el índice de Frío Nocturno (Cool Night Index), que mide la temperatura mínima nocturna durante el periodo de maduración y ofrece información sobre la calidad del vino en términos de aroma y color, tanto en las uvas, como en el caldo.

El último factor a tener en cuenta es el nivel de sequía. Siguiendo las estimaciones, la producción de la Península sufrirá un mayor estrés de adaptación por la afectación de ausencia de lluvias. España debería incrementar las zonas irrigadas si no quiere hacer frente a ligeras reducciones en el sabor y color de los vinos que se producen en las zonas centrales y sur del país.

“Desafortunadamente, los modelos de proyección hasta 2099 nos hacen pensar que se dará una evolución hacia condiciones climáticas más desfavorables en todas las regiones productoras y que, aunque no serán demasiado acusadas, una de las más afectadas será la Península Ibérica”.

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