ActualidadLifestyleMedio AmbienteLas olas de calor serán cada vez más frecuentes e intensas

No ha pasado ni una semana desde que entrara oficialmente el verano y España se prepara para la primera ola de calor de 2019. En los últimos 25 años, este fenómeno se ha producido con mayor frecuencia e intensidad que en todo lo que llevamos registrado en la historia. ¿Qué causa una ola de calor? Las olas de calor son fenómenos meteorológicos que se caracterizan por varios parámetros. En primer lugar, estos episodios tienen que...
The Eco Post The Eco Post3 semanas ago1548 min

No ha pasado ni una semana desde que entrara oficialmente el verano y España se prepara para la primera ola de calor de 2019. En los últimos 25 años, este fenómeno se ha producido con mayor frecuencia e intensidad que en todo lo que llevamos registrado en la historia.

¿Qué causa una ola de calor?

Las olas de calor son fenómenos meteorológicos que se caracterizan por varios parámetros. En primer lugar, estos episodios tienen que durar mínimo tres días. También es relevante el área afectada, que ha de abarcar más del 10% del país en que tienen lugar. Por último, lo relativo a los termómetros, estas tienen que superar el 5% de la temperatura habitual. Si todos estos supuestos se dan, experimentaremos una alteración sustancial de las condiciones climatológicas estimadas para la época del año y la región, que condicionarán la rutina de todos los seres que vivan en ella.

Existen distintos motivos que causan olas de calor. La que se vivirá este final de junio de 2019 es debida a la mezcla de una masa de aire tropical continental y una situación anticiclónica que afectará al norte de España. Las corrientes harán girar el aire en sentido contrario al reloj y funcionarán como un aspirador de aire caliente. La masa cálida llega tras recorrer el norte de África, por lo que se presenta muy seca y con polvo en suspensión.

Además de las altas temperaturas diurnas, se estima que las nocturnas queden por encima de los 20º C en amplias zonas, llegando incluso a no bajar de los 25º en el interior de la mitad sur y centro peninsular.

El fenómeno también tendrá consecuencia en otros países de Europa, como Francia, Italia y Alemania, en donde las temperaturas superarán los 40º, con sensaciones térmicas extremas.

Relación entre olas de calor y altas tasas de contaminación

Al igual que la contaminación atmosférica perjudica a la capa de ozono y fomenta el efecto invernadero, diversos estudios la relación también con el aumento en la frecuencia de las olas de calor. Uno de ellos es el publicado en el PLOS Medicine, en el que se destaca la necesidad biológica de adaptarse a las temperaturas futuras para asegurar una supervivencia de la especie humana. Según las conclusiones, si no se reducen las emisiones contaminantes, en los próximos 50 años España experimentará un crecimiento en el número de muertes por calor de un 292%.

Las olas de calor serán cada vez más frecuentes, intensas y provocarán un aumento dramático de muertes en los países tropicales y subtropicales.

De forma paralela, las olas de calor también agravan la situación atmosférica debido a las altas temperaturas. En los días de más calor, la contaminación por ozono troposférico se dispara. Este tipo de ozono se forma en la baja atmósfera por la reacción entre la luz solar y otros contaminantes precursores, derivados del tráfico, grandes centrales termoeléctricas y algunas industrias. Se suele dar en zonas urbanas, pero tiende a desplazarse a otros lugares donde tiene más incidencia, especialmente en primavera y verano.

El ozono troposférico es el contaminante que afecta a más población en España y Europa. Se calcula que genera unas 1.800 muertes prematuras al año.

Cómo afectan las olas de calor a la vida animal

La humana no es la única especie perjudicada por las olas de calor. Cada vez que se producen estos fenómenos meteorológicos, miles de animales aparecen muertos por las sofocantes temperaturas. Un ejemplo es el ocurrido en 2011, durante la ola de calor que azotó Australia Occidental y calentó las aguas oceánicas. En la zona de Shark Bay, declarado patrimonio mundial de la UNESCO, varios delfines aparecieron muertos por la temperatura del mar. No obstante, el cambio afectó también a los organismos más bajos de la cadena alimentaria: algas y corales, los cuales no se han terminado de recuperar en los años posteriores.

Las consecuencias de las olas de calor también existen a largo plazo, ya que la desaparición de los seres primarios conllevaría la destrucción de las especies dependientes y a su vez, de los ecostistemas.

 

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